martes, enero 31, 2012

La regla

Hoy abordaremos un tema que ya tocaba. De enorme interés para vosotras, féminas, pero también para los hombres. El saber no ocupa lugar.

El top.com8 de hoy se centra en los mejores tipos de reglas que la civilización occidental ha concebido. Símbolos de aprendizaje y orden. Que falta os hace.

8
Regla de madera clásica (o espada del Cid)


Material escolar y arma de defensa personal. Casi irrompible.

7
Escuadra


Regla sosa pero necesaria. También puede ser un arma puntiaguda, aunque tiene menor resistencia ante situaciones de combate.

6
Cartabón


Sólo por tener un nombre más exótico y por su forma de triángulo escaleno adelanta a la escuadra en el ranking. También es soso y afilado (un poco más, tal vez).

5
La regla con letras


Un clásico, imprescindible en los estuches de los 80. Nunca fue demasiado útil a la hora de escribir las letras, pero conservaba su valor como posibilidad, como anticipo de un mundo en el que todo estaría perfectamente definido, no podríamos salirnos de los renglones y no habría reprimendas posibles. Utopía que se demostró falsa, por cierto.

4
Plantillas Burmester


Utensilio extraño para dibujar curvas. Venía en el juego de reglas y provocaba una mezcla entre fascinación y miedo atávico.

3
Transportador de ángulos


Nombre apabullante: "transportador de ángulos". Suena a "transbordador espacial" o algo ultrasofisticado. Servía para poco, pero para lo que servía era imprescindible.
Luego, como puño americano, no acabó de triunfar.

2
Transportador circular


Esta regleta ya era la hostia. Incomprensible, circular, frisbee malo, 360 grados de diversión.
Sólo por ser una versión sofisticada del transportador estándar merece nuestro respeto.

1
Mapas de España


Un juego de plantillas que nos permitían, de un trazo largo y sinuoso, dibujar el contorno peninsular.
Si existe un Dios le imagino utilizando estas reglas para trazar el mundo. Primero a lápiz, luego a boli. En su defecto, es una buena metáfora de la orogénesis y la verdad geológica. Poesía en plastiquete barato.
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lunes, enero 30, 2012

Pre(a)dictivo


Hoy estaba pensando en los equívocos del texto predictivo, en las burradas que escribís en el WhatsApp (sobre todo vosotros, sí, los del iPhone). Y me he acordado de esta historia buenísima que leí una vez en un blog:

El otro día mandé mensaje a mi mujer: “Llegaré tarde voy a hacer un pecado”. Yo había tecleado, o eso creía, “recado”. “ Te va a caer una buena…” me contestó ella. No entendí mucho, pero como estaba jarreando y voy en moto di por hecho que se refería al tiempo… y le contesté: “llevo ropa de cita”. (yo había tecleado “agua”) pero llegaré hecho una rosa… (por “sopa”)“Allá tu” sentenció. Tampoco entendí, pero cerré el tema con: “una copa rápida…” en lugar de una cosa rápida.

Al llegar, me esperaba en la puerta con el amasador de pan. Yo no entendía nada. Al día siguiente y aclarado el entuerto me mandó ella un mensaje: “hazme un favor querido, braga T9.” Antes de irme al Woman Secret´s a buscar un regalito de conciliación de la talla 9 se me ocurrió teclearlo como mensaje… y comprobé que ella había tecleado “Apaga T9”. Y acto seguido le mandé un cero en lugar de un beso.

El post entero era este, de Enrique Tellechea, y el blogazo es Yorokubu.


¿Es el T9 el enemigo de la civilización occidental y, por extensión, el enemigo de las conversaciones y las parejas estables?. Puede ser.
Yo lo tenía activado en mis múltiples y sucesivos Nokias (todos excelentes en usabilidad y en utilidad como arma arrojadiza). La escritura de SMS, esa cosa que hacíamos hace varios millones de años, permitía cierta concentración y tranquilidad. Yo siempre he tratado de escribir con todas las letras, ortografía y gramática, y siempre releía el mensaje antes de mandarlo. No había riesgos.
Con la mensajería instantánea se impone escribir deprisa, sin apenas reflexión. Qué decir, a mí en el fondo ese ritmo me beneficia. Pero para un mejor desempeño siempre he preferido librarme de la escritura predictiva en mi blackberry. Para escribir rápido sólo puedo fiarme de mí mismo, no de la máquina.

¿No sentís un poco de nostalgia de los cacharros de antes que no se atrevían a tomar decisiones por nosotros? porque yo a veces tengo miedo, ¿qué será lo siguiente?. Tal vez la próxima vez que queramos apagar el móvil o mandar a dormir pronto a nuestro ordenador nos responderá insolente: "no me da la gana". Habremos entrado en la "edad del pavo" de la tecnología y será algo demencial.

Hablando de avances, a ver si adivináis ¿qué hay de raro en la foto siguiente?

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viernes, enero 27, 2012

Con las manos en la masa

¿Sabéis qué cara pone un koala cuando le pillas saltándose la dieta?

Esta:



Un cordial saludo a los amantes de los koalas, pero desde aquí os queremos recordar que aunque parezca muy tmajo y muy tierno... el koala tiene un lado oscuro.
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jueves, enero 26, 2012

Atención

Me encanta este vídeo:



Y, por supuesto, apoyo completamente el mensaje final.
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miércoles, enero 25, 2012

La otra historia de los Juegos de Berlín



Existe la creencia popular de que Hitler se negó a darle la mano a Jesse Owens durante los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. El propio Owens contó que fue saludado educadamente, sin ningún problema. Más de 100.000 personas le aclamaron en el estadio y al régimen no le preocupó lo más mínimo.
Los Juegos fueron una exitosa operación de maquillaje a gran escala y, además, acabaron con Alemania en lo más alto del medallero, lo que contribuyó a la propaganda interna.

Curiosamente, en Berlín, Owens podía descansar en el mismo hotel que el resto de atletas blancos, cosa que no podía hacer en su país. Sin contar con que, a su vuelta, a pesar de sus 4 oros y de su gesta universal, Roosevelt decidió no invitarle a formar parte de la delegación de atletas a los que recibió en la Casa Blanca. Rendir honores a un negro podría traerle problemas entre sus votantes de los estados sureños.

Pero la historia no va de Jesse Owens, va de otro gran atleta que pasó las de Caín en esas mismas olimpiadas. El coreano Sohn Kee-Chung.
Había nacido en Pyonyang (Corea del Norte), se educó en Seúl (Corea del Sur) y, sin embargo, no podia representar a su país porque Corea era un protectorado de Japón.
Con la camiseta del Imperio (que además era una camiseta imperio) corrió como un loco y ganó el maratón, la prueba reina del olimpismo. Su compañero, Nam Sung-Yong, otro falso nipón nacido en Corea, le acompañó en el tercer escalón del podium. Allí es donde ambos se armaron de valor y desafiaron todos los protocolos con abnegación y sutileza oriental. Bajaron la cabeza y no miraron siquiera la bandera japonesa cuando era izada.
Por si no se había entendido, en la entrevistas, Sohn recalcó que él llevaba ese chándal japonés por casualidad, que en realidad representaba a Corea.


En Japón se subían por las paredes. Un importante diario coreano publicó la foto de la discordia sustituyendo la bandera japonesa del pecho por una bandera coreana. Y se lió parda, claro. Cerraron el periódico nueve meses y arrestaron a ocho de sus reporteros.
Tuvo suerte el bueno de Sohn Kee-Chung de que los japoneses tuvieran otras cosas en las que pensar y no le hicieran la vida imposible. Eso sí, fue condenado al ostracismo. Era un héroe nacional en Corea, pero era mejor llevarlo con sigilo, al menos hasta que la II Guerra Mundial terminara.

Años después tuvo el honor de entrar con la antorcha olímpica en el estadio, en Seúl´88, y seguía teniendo estilo al correr ese maldito charlie. Un tío con agallas, no hay duda.
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martes, enero 24, 2012

La vuelta al mundo en 80 drogas

Observo la serie de gráficos que estoy a punto de compartir y deduzco alguna cosa que ya me temía.
Vamos allá.

En los mapas están marcados los 8 principales consumidores de cada una de las principales drogas:

Tabaco

Alcohol

Cocaína

Porros

Pastillacas

Speed

Heroína


Como veis (como seguramente ya os habíais imaginado) los españoles somos un denominador común. En el top 8 en casi todo. Se nos escapa el diploma en porros y eso duele. Chavales, hay que darle fuerte, dejad la escuela y poneos a liar deprisa, que no puede ser que nos gane Canadá.

Viendo este panorama se pueden extrapolar conclusiones fáciles (y también ventajistas). Tal vez encontremos allí una causa o un síntoma de nuestra decadencia. Yo quiero creer que es una gripe infantil, producto del engreimiento nacional de no ponernos la bufanda. No seré yo quien ataque a las drogas recreativas, eso es territorio moral de cada uno, pero hay excesos que se pagan. El tiempo y la crisis lo arreglarán.
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lunes, enero 23, 2012

Motivación pre-lunes


Vale, sí, se acaba el fin de semana.
Pero yo no soy uno de esos pesimistas que ven el crucero medio hundido.
Yo intento verlo medio navegando.

Si hace falta ladeo la cabeza.
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